Evidencias de los hijos de Dios

18 - jul - 2015



      



Evidencias de los hijos de Dios

¿Te has preguntado si tu vida demuestra que eres un verdadero hijo de Dios? Veamos algunas evidencias que debemos tener si es que realmente estamos en la luz que es Cristo.

Un verdadero hijo de Dios es una persona que ha rendido su mente a la convicción total del evangelio de Cristo, cree que Dios habitó corporalmente en Jesucristo para pagar el rescate por nuestros pecados. Filipenses 2:6-7. El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Cree en que Él es el Cristo, el Hijo de Dios, Romanos  1:4 nos afirma: que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, que vino a rescatarme de la condición en la que yo estaba muerto a causa del pecado,  sustituyéndome en la cruz,  el pago que yo merecía cayó sobre Él.

Una  evidencia de un hijo de Dios es que guarda su Palabra, debe de haber un deseo muy grande de su Palabra, como un niño recién nacido que desespera por la leche de su madre. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.”  1 Juan  2:4-6  Debemos guardar su palabra en nuestra mente, en nuestra vida, en nuestra  familia, en nuestro matrimonio, en cada una de las actividades que realizamos.

La meta de un hijo de Dios es que quiere ser como Él, lo anhela con todo su corazón,  no se obsesiona por los bienes materiales, ni por la vanagloria de éste mundo, Romanos  8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Como ya hemos visto anteriormente Dios es Amor y el  resultado de tener el amor de Dios  es amar al prójimo como a nosotros mismos, entonces, si hemos recibido el amor de Dios debemos de reflejar ese amor amando a nuestros semejantes. Cristo mostró su amor hasta la muerte, Dios no demanda que ames a alguien si no le amamos a Él primero.

Otra evidencia es que crece, esto es lo que se espera de un verdadero hijo de Dios, no es perfección, pero si crecimiento continuo, estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.  Filipenses 1:6. Cada día debemos buscar el andar en la luz de Cristo para que no haya tropiezo en nuestra vida, esto no se da de un día a otro, pero al leer su Palabra ésta nos guiará como una lámpara en medio de la oscuridad. La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. Proverbios 4:18.

Otra evidencia de un hijo de Dios es que odia el mal, un cristiano ya no está contento de practicar el pecado, y no es que no peque porque nos dice Romanos 3:10. Como está escrito: No hay justo, ni aun uno. Pero no peca con alevosía y cuando llega a  caer le duele, se arrepiente y confiesa su pecado. Un verdadero hijo de Dios odia el sistema de valores de este mundo, donde dice que vales por lo que tienes, no debemos amar lo que el mundo ofrece, todo el sistema de valores está enfocado a quitar a Jesucristo de sus vidas para no darle cuentas y cumplir solo sus deseos que son  primordialmente ensalzarse ellos mismos. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria  de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 1Juan 2:15-16.

Un verdadero hijo de Dios no tiene motivos de presunción (presumir) sino en Cristo, vemos al apóstol Pablo cómo despreció todo lo que según la ley para él era ganancia, lo que era motivo de presunción y lo puso por perdida para que no le estorbase en su gloriarse en Cristo. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.  Filipenses 3:7. 

Si tú te glorias en tus cosas materiales, en tu sabiduría humana, capacidad, inteligencia, posición social, nunca conocerás en plenitud el gozo en el Señor.

Un verdadero hijo de Dios nunca se confía de su carne, nunca se confía de sus méritos, nunca reclama merecer nada,  sabe que todo lo tiene por gracia, inmerecidamente debido a su misericordia, se gloria en Cristo y no tiene ninguna confianza en su carne, no cree que Dios le debe nada. Un verdadero hijo de Dios no añade nada a la gracia de Cristo todo lo recibe por la fe y lo agradece.

Haz notado estas evidencias en tu vida, tal vez unas cuantas, pero debemos pedirle a nuestro Señor que cada día podamos demostrar en nuestra vida que Él reina verdaderamente en nuestro corazón a pesar de lo difícil que se vea, que su Santo Espiritu nos guíe para poder vivir siempre en las sendas de Justicia, y nos capacite para cumplir el propósito por el cual hemos sido creados que es el darle solo a Él la gloria.

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   Y.B.G.                                                                                                                                                             

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